Cómo invertir en publicidad ayuda a tu comercio: marcas de éxito

Una idea importante que no sea comunicada persuasivamente equivale a no haber tenido idea alguna

Bill Bernbach

 

invertir en publicidad

 

Las grandes marcas de éxito, antes de ser marcas, fueron empresas. Y no nos engañemos, si nos trasladamos a la época en la que surgieron, probablemente veríamos que se trataba de empresas como (casi con total seguridad) la tuya: con una idea fija y clara de negocio y con posibilidades de crecimiento. La diferencia, tal vez, se encuentre en que estas tomaron una buena iniciativa: invertir en publicidad ¡y seguro que ya por la época hasta alguna utilizó los préstamos rápidos para poder hacerlo!

 

Ya te lo hemos dicho en innumerables ocasiones: la publicidad es la clave. Y vamos a ponerte un ejemplo para que lo entiendas y veas mejor: imagina que vives en un pueblo de la entrañable Menorca. Eres un zapatero artesano que hace abarcas a la antigua usanza, con las técnicas que todo buen zapatero ya utilizaba en épocas de antaño. ¡Nada de tecnología que trabaje por ti! Las haces personalizadas y a la medida exacta de cada pie. Tu trato con el público, inmejorable; tus precios, muy buenos; tu tienda, tan familiar como la isla. Pero no vendes más que al público de siempre, el que te conoce por ser “el zapatero de Sant Climent”.

 

En la acera de enfrente, al inicio de la calle, otro negocio como el tuyo que trabaja exactamente igual, otro zapatero que ya fue competencia tuya en tiempos de antaño, pero que se ha adaptado a los nuevos tiempos. Él hace uso de la publicidad, transmite mensajes y acompaña cada abarca de una bolsita en la que pone el nombre de su local y dentro de esa misma bolsita, un obsequio: una tarjetita postal de Menorca con el nombre del negocio y una frase de motivación.

 

Sí, algo tan simple como eso vende. Tanto que él tiene el éxito que a ti te falta. ¿Por qué? Pues porque él está marcando la diferencia con un factor decisivo para cualquier comercio: la comunicación, precisamente el hilo conductor de toda campaña publicitaria.

 

Y es que en eso consiste precisamente la publicidad, en comunicar, en llegar a la mente del consumidor y captar su atención a través de las emociones. Ese zapatero de la acera de enfrente lo está consiguiendo porque le está “regalando” parte de él a sus clientes y esto, ¿a quién no le gusta?

 

Si él pudo conseguirlo, al igual que Coca-Cola, Apple o McDonald,

¿qué te hace pensar que tú no podrías?

 

Invierte en publicidad. Y si no dispones de recursos económicos, aprovéchate de los préstamos rápidos.

5 julio, 2016