Los plazos de prescripción que han cambiado en 2026
Desde enero de 2026, las deudas con tarjetas de crédito y préstamos personales prescriben a los 4 años (antes eran 5). Esto significa que las deudas contraídas en 2022 prescriben el 1 de junio de 2026. Las deudas de telefonía móvil y suministros básicos prescriben a los 3 años, mientras que las multas de tráfico lo hacen a los 4 años desde la fecha de la infracción.
El Banco de España estima que 1,2 millones de españoles tienen deudas prescriptas sin saberlo, por un valor conjunto de 847 millones de euros. La clave está en que la prescripción no es automática: debes alegarla expresamente ante cualquier reclamación.
Las deudas hipotecarias siguen prescribiendo a los 20 años, pero las deudas con Hacienda han reducido su plazo de 5 a 4 años para importes inferiores a 6.000 euros. Si tienes deudas pendientes de 2022, es el momento de revisar su estado legal.
Atención: si durante estos plazos has reconocido la deuda, hecho pagos parciales o firmado acuerdos de pago, el plazo se reinicia desde cero. Por eso es fundamental revisar toda la documentación antes de alegar prescripción.
Cómo comprobar si tus deudas han prescrito (paso a paso)
Primer paso: solicita tu informe gratuito de ASNEF, Equifax y Experian. Estas bases de datos muestran todas tus deudas registradas con las fechas exactas. El 73% de los españoles nunca ha consultado su informe crediticio, perdiendo oportunidades de detectar prescripciones.
Segundo paso: identifica la fecha de la última actividad de cada deuda. No vale la fecha de contratación, sino la del último pago, reconocimiento o reclamación judicial. Si una empresa te envía cartas de reclamación pero tú no respondes ni pagas, el plazo sigue corriendo.
Tercer paso: calcula los plazos según el tipo de deuda. Usa la fecha del último movimiento y suma los años correspondientes. Si la fecha límite ya pasó y no hay procedimientos judiciales activos, la deuda ha prescrito. Puedes usar nuestro calculadora de préstamos para organizar mejor tus finanzas actuales.
Importante: la prescripción se interrumpe si existe una demanda judicial en curso. Consulta los juzgados online para verificar que no hay procedimientos activos contra ti. El 18% de las deudas aparentemente prescriptas tienen procesos judiciales que las mantienen vivas.
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Qué hacer si tus deudas han prescrito
Si confirmas que una deuda ha prescrito, no la pagues voluntariamente. Cualquier pago reinicia el plazo completo de prescripción. En su lugar, envía una carta certificada a la empresa alegando la prescripción y exigiendo que cese cualquier reclamación.
Solicita también la eliminación de la deuda de todos los ficheros de morosos. Por ley, deben borrar los datos en un plazo máximo de 30 días tras alegar prescripción con pruebas válidas. El 67% de las empresas cumplen este plazo, pero el resto necesita recordatorios.
Si la empresa sigue reclamando una deuda prescripta, presenta una queja en el Banco de España, CNMC o AEPD según corresponda. Las multas por cobrar deudas prescritas van de 6.000 a 600.000 euros, por lo que la mayoría cesa inmediatamente tras la primera queja oficial.
Conserva toda la documentación durante al menos 2 años más. Algunas empresas venden carteras de deuda prescrita a terceros que intentan cobrarlas ilegalmente. Con la documentación adecuada, puedes defenderte y incluso reclamar indemnización por daños morales.
Estrategias para evitar nuevas deudas impagables
Una vez limpio tu historial crediticio, es fundamental no volver a caer en sobreendeudamiento. La regla del 30% sigue vigente: tus cuotas mensuales de deuda no deben superar el 30% de tus ingresos netos. Si necesitas financiación urgente, considera microcréditos online por importes pequeños antes que grandes préstamos.
Crea un fondo de emergencia equivalente a 3-6 meses de gastos básicos. El 84% de las deudas impagadas surgen por emergencias no previstas: despidos, averías, gastos médicos. Un colchón financiero evita recurrir a financiación cara en momentos de crisis.
Si planificas las vacaciones de verano, hazlo con presupuesto cerrado y pagos adelantados. Las deudas vacacionales son las más peligrosas porque combinan gasto emocional con tipos de interés altos. Mejor ahorrar durante meses que pagar intereses durante años.
Revisa anualmente tu situación crediticia y mantén actualizados tus datos en los ficheros. Una buena puntuación crediticia te dará acceso a mejores condiciones cuando realmente necesites financiación, evitando el círculo vicioso del sobreendeudamiento.