Los plazos de prescripción que debes conocer en 2026

Las deudas de tarjetas de crédito, préstamos personales y microcréditos prescriben a los cinco años desde que pudo exigirse el pago, según el artículo 1964.2 del Código Civil; ese plazo no ha cambiado en 2026 (es de cinco años desde la Ley 42/2015). Para las facturas de suministros y telefonía, algunos tribunales aplican el plazo de tres años del artículo 1967 del Código Civil y otros el general de cinco, así que conviene revisar cada caso.

Son muchos los españoles que tienen deudas prescritas sin saberlo. La clave está en que la prescripción no es automática: debes alegarla expresamente ante cualquier reclamación.

La acción hipotecaria prescribe a los 20 años y las deudas con Hacienda, a los cuatro años según la Ley General Tributaria, un plazo que no depende del importe ni ha cambiado en 2026.

Atención: si durante estos plazos has reconocido la deuda, hecho pagos parciales o firmado acuerdos de pago, el plazo se reinicia desde cero. Por eso es fundamental revisar toda la documentación antes de alegar prescripción.

Cómo comprobar si tus deudas han prescrito (paso a paso)

Primer paso: solicita tu informe gratuito de ASNEF, Equifax y Experian. Estas bases de datos muestran todas tus deudas registradas con las fechas exactas. Una gran parte de los deudores nunca ha consultado su informe crediticio, perdiendo oportunidades de detectar prescripciones.

Segundo paso: identifica la fecha de la última actividad de cada deuda. No vale la fecha de contratación, sino la del último pago, reconocimiento o reclamación judicial. Si una empresa te envía cartas de reclamación pero tú no respondes ni pagas, el plazo sigue corriendo.

Tercer paso: calcula los plazos según el tipo de deuda. Usa la fecha del último movimiento y suma los años correspondientes. Si la fecha límite ya pasó y no hay procedimientos judiciales activos, la deuda ha prescrito. Puedes usar nuestro calculadora de préstamos para organizar mejor tus finanzas actuales.

Importante: la prescripción se interrumpe si existe una demanda judicial en curso. Consulta los juzgados online para verificar que no hay procedimientos activos contra ti. Algunas deudas aparentemente prescritas tienen procesos judiciales que las mantienen vivas, por lo que esta comprobación es imprescindible.

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Qué hacer si tus deudas han prescrito

Si confirmas que una deuda ha prescrito, no la pagues voluntariamente. Cualquier pago reinicia el plazo completo de prescripción. En su lugar, envía una carta certificada a la empresa alegando la prescripción y exigiendo que cese cualquier reclamación.

Solicita también la supresión de tus datos en los ficheros de morosos. El artículo 20 de la Ley Orgánica 3/2018 de protección de datos solo permite incluir deudas ciertas, vencidas y exigibles, y como máximo cinco años desde su vencimiento; el responsable debe responder a tu solicitud en el plazo de un mes. Si la empresa no cumple en ese plazo, insiste por escrito y conserva los acuses de recibo.

Si la empresa sigue reclamando una deuda que has alegado prescrita, responde siempre por escrito y, si mantiene tus datos en un fichero de morosos sin base, reclama ante la Agencia Española de Protección de Datos. Si te demandan, alega la prescripción en el juzgado.

Conserva toda la documentación durante al menos 2 años más. Algunas empresas venden carteras de deuda prescrita a terceros que intentan cobrarlas ilegalmente. Con la documentación adecuada, puedes defenderte y incluso reclamar indemnización por daños morales.

Estrategias para evitar nuevas deudas impagables

Una vez limpio tu historial crediticio, es fundamental no volver a caer en sobreendeudamiento. La regla del 30% sigue vigente: tus cuotas mensuales de deuda no deben superar el 30% de tus ingresos netos. Si necesitas financiación urgente, considera microcréditos online por importes pequeños antes que grandes préstamos.

Crea un fondo de emergencia equivalente a 3-6 meses de gastos básicos. Una parte muy significativa de las deudas impagadas surge por emergencias no previstas: despidos, averías o gastos médicos inesperados. Un colchón financiero evita recurrir a financiación cara en momentos de crisis.

Si planificas las vacaciones de verano, hazlo con presupuesto cerrado y pagos adelantados. Las deudas vacacionales son las más peligrosas porque combinan gasto emocional con tipos de interés altos. Mejor ahorrar durante meses que pagar intereses durante años.

Revisa anualmente tu situación crediticia y mantén actualizados tus datos en los ficheros. Una buena puntuación crediticia te dará acceso a mejores condiciones cuando realmente necesites financiación, evitando el círculo vicioso del sobreendeudamiento.