Qué comisiones bancarias puedes reclamar (y cuáles no tienen justificación)

No todas las comisiones que te cobra tu banco son legales. Una comisión es válida cuando corresponde a un servicio real que hayas solicitado expresamente, cuando está claramente informada antes de contratar, y cuando su importe es proporcional al coste real de ese servicio. Si falla cualquiera de esas tres condiciones, tienes argumentos para reclamar. Esto no es opinión: lo ha dejado claro el Banco de España en múltiples resoluciones del Servicio de Reclamaciones.

Las más habituales que los clientes consiguen anular o recuperar son: la comisión de mantenimiento de cuenta cuando no se informó correctamente al contratar, la comisión por descubierto cuando el banco no aplicó el interés remunerado correcto, los cargos por transferencias que en teoría eran gratuitas según tu contrato, y la comisión por reclamación de posiciones deudoras, que el Tribunal Supremo ha limitado en varias ocasiones. Si miras tus últimos extractos y ves alguno de estos conceptos, ya tienes por dónde empezar.

Lo que muchos no saben es que puedes reclamar hasta con varios años de antigüedad. El plazo de prescripción para reclamar cantidades cobradas de forma indebida por un banco es generalmente de cuatro años desde que se produjo cada cargo. Eso significa que una revisión de tus extractos de los últimos años puede revelarte una cantidad nada despreciable que el banco te debe devolver. Merece la pena dedicarle una tarde. Puedes ampliar esta información en el reportaje que publicamos sobre lo que puedes recuperar si tu banco te cobró de más.

Cómo reclamar paso a paso sin necesitar un abogado

El proceso de reclamación bancaria tiene un orden lógico que conviene seguir. Primero, reúne las pruebas: descarga o guarda en papel todos los extractos donde aparezcan los cargos que quieres reclamar. Segundo, presenta una reclamación formal por escrito al Servicio de Atención al Cliente de tu banco. Tienes derecho a hacerlo de forma gratuita y deben responderte en un plazo máximo de un mes. No lo hagas por teléfono: hazlo siempre por escrito y guarda copia con fecha.

Si el banco no te da la razón o no responde en el plazo legal, el siguiente paso es acudir al Servicio de Reclamaciones del Banco de España. Puedes hacerlo a través de su portal online, sin coste alguno y sin necesidad de abogado. El banco deberá justificar cada cargo ante el supervisor. Las resoluciones del Banco de España no son vinculantes jurídicamente, pero los bancos las suelen acatar para evitar litigios y daño reputacional. Si el importe es pequeño, esto suele ser suficiente.

Para importes más elevados o cuando el banco se niega de forma expresa, siempre tienes la vía judicial. En ese caso, si el importe no supera los 2.000 euros, puedes acudir al juicio verbal sin abogado ni procurador. Por encima de esa cantidad, necesitarás representación legal. Existen asociaciones de consumidores y despachos especializados en derecho bancario que trabajan a éxito, es decir, solo cobran si ganan. Antes de firmar con cualquiera de ellos, lee bien el contrato y pregunta exactamente cuánto se llevan ellos si ganan tu caso. También es interesante que conozcas los derechos financieros que tienes en 2026 para ir a la reclamación con toda la información posible.

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La ITV y otros gastos de junio que nadie presupuesta (y cómo no quedarte en números rojos)

Junio tiene una particularidad cruel: es el mes en que se acumulan gastos que no son mensuales y que, por tanto, mucha gente no tiene previstos. La ITV del coche es uno de los más comunes. Si además el vehículo necesita alguna reparación para pasarla, el gasto puede escalar rápidamente. A eso se suman seguros que vencen, tasas municipales, matrículas de actividades extraescolares para el año siguiente, y el anticipo que muchos hacen de las vacaciones de verano. El resultado es que el mes de junio puede ser uno de los más duros para el bolsillo de muchas familias españolas.

La mejor herramienta contra estos imprevistos no es un préstamo: es el fondo de emergencia. Se trata de una cantidad de dinero reservada exclusivamente para este tipo de situaciones, guardada en una cuenta separada a la que no accedes habitualmente. No tiene que ser una cifra enorme para empezar a funcionar. Con cubrir dos o tres meses de gastos básicos, ya tienes un colchón que evita que una ITV o una avería te lleve al descubierto. Puedes ver cómo calcularlo en detalle en nuestra sección sobre fondo de emergencia.

Ahora bien, si el gasto ya está encima y no tienes ese colchón, la clave es actuar con cabeza. Antes de tirar de tarjeta de crédito o entrar en descubierto, que suelen ser las opciones más caras, vale la pena comparar alternativas. Existen préstamos sin intereses para nuevos clientes en algunas financieras online, especialmente para importes pequeños. Si necesitas una cantidad algo mayor, puedes usar el comparador de préstamos para ver qué opciones hay disponibles ahora mismo y cuánto te costaría realmente cada una. El descubierto bancario, en cambio, suele ser una de las formas más caras de financiarse, y es exactamente el tipo de situación donde tu banco podría cobrarte esas comisiones que luego tendrás que reclamar.

El círculo vicioso que conviene romper: deuda no planificada, comisiones y más deuda

Existe un patrón que se repite en muchos hogares: llega un gasto imprevisto, se entra en descubierto o se usa la tarjeta sin plan de pago, el banco cobra comisiones por ello, y esas comisiones generan más desequilibrio financiero. No es culpa tuya si has caído en este bucle, pero sí está en tu mano romperlo. El primer paso es conocer exactamente lo que pagas y a quién. Dedica un momento a revisar tus extractos del último trimestre y apunta cada comisión que no recuerdes haber pedido o que no entiendas.

Si tienes varias deudas pequeñas con distintas entidades, puede valer la pena analizar si tiene sentido agruparlas. No es una decisión que convenga tomar a la ligera, pero en algunos casos simplifica la gestión y puede reducir el coste total. Tenemos una explicación detallada de cuándo merece la pena y cuándo no en nuestro artículo sobre reunificación de deudas.

Y si lo que necesitas es actuar hoy mismo porque el gasto ya está encima, recuerda que hay opciones legales, transparentes y rápidas para cubrir importes concretos sin comprometer tu situación financiera a largo plazo. Desde préstamos de 100 euros para un gasto puntual hasta opciones de mayor importe si la reparación del coche ha sido más seria. Lo importante es elegir con información y calcular bien el coste real antes de firmar nada. Para eso puedes usar el simulador TAE y ver exactamente cuánto pagarás en total, no solo la cuota mensual.