Qué es exactamente la jubilación parcial y a quién afecta esta noticia
La jubilación parcial con contrato de relevo es una fórmula que permite reducir tu jornada laboral de forma progresiva mientras empiezas a cobrar una parte de tu pensión. No es una opción disponible para todo el mundo: está reservada a trabajadores por cuenta ajena, por lo que los autónomos quedan totalmente excluidos. Los funcionarios de carrera, el personal estatutario de salud y quienes están acogidos a Clases Pasivas tampoco pueden acceder a ella, aunque sí el personal laboral fijo de las Administraciones Públicas que cumpla los requisitos.
El dato más relevante de la reforma de 2025 es el adelanto de hasta tres años respecto a la edad ordinaria de jubilación. En 2026, eso significa poder iniciar el proceso desde los 62 años si acreditas 38 años y 3 meses o más de cotización, o desde los 63 años y 10 meses si tu carrera cotizada es inferior. Si estás en esa franja de edad y llevas décadas cotizando, esta noticia te afecta directamente.
Importante: no es un derecho automático. Salvo que tu convenio colectivo lo recoja expresamente, necesitas llegar a un acuerdo con tu empresa. Eso convierte la negociación con el empleador en el primer obstáculo real que tendrás que superar.
Cómo funciona el cobro combinado: qué entra en tu cuenta y qué no
La mecánica es sencilla sobre el papel: reduces tu jornada laboral y a cambio empiezas a percibir una parte de la pensión proporcional a esa reducción. Si reduces tu jornada un 25%, recibes un 25% de la pensión que te correspondería en el momento de la jubilación plena. Eso sí, durante el primer año el margen de reducción está acotado: solo puedes reducir entre un 20% y un 33% de tu jornada, lo que limita también el porcentaje de pensión que cobras en esa fase inicial.
La clave para tu bolsillo es entender que no se trata de un ingreso adicional, sino de un reparto de lo que ya te pertenecería. Tu salario baja proporcionalmente a la jornada que dejas de trabajar, y la pensión parcial que recibes compensa solo una parte de esa caída. En términos netos, es muy probable que ingreses menos que si siguieras trabajando a tiempo completo, aunque más que si te hubieras jubilado del todo.
Conviene hacer números con calma antes de decidir. El impacto en tus cotizaciones futuras, en el importe final de tu pensión y en tu IRPF mensual puede ser más complejo de lo que parece a primera vista. Si no tienes un fondo de emergencia sólido, este periodo de transición puede volverse financieramente tenso; consulta nuestra guía sobre fondo de emergencia para calcular cuánto necesitas tener como colchón antes de dar el paso.
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Qué pasos concretos debes dar si esta opción te interesa
El primer movimiento es consultar tu informe de vida laboral en la Sede Electrónica de la Seguridad Social para verificar cuántos años cotizados acumulas y si superas el umbral mínimo exigido (33 años de cotización como regla general). A partir de ahí, tendrás que revisar si tu convenio colectivo recoge la jubilación parcial con relevo o si dependerás de la negociación directa con tu empleador. Este segundo escenario es el más frecuente y el que requiere más preparación.
Si tu empresa acepta, el proceso implica formalizar un contrato a tiempo parcial y que la empresa contrate a un trabajador relevista para cubrir la parte de jornada que tú dejas. Sin relevista, la modalidad sin contrato de relevo exige que ya hayas alcanzado la edad ordinaria de jubilación, lo que elimina la ventaja del adelanto de tres años. El tipo de modalidad determina completamente las condiciones económicas del acuerdo.
En paralelo, revisa tus ayudas disponibles según tu situación: algunos colectivos pueden acceder a complementos o bonificaciones que mejoran el resultado neto de la jubilación parcial. Y si durante este periodo de transición necesitas liquidez puntual para cubrir gastos imprevistos mientras tu ingreso mensual es menor, conocer de antemano las opciones disponibles —como los préstamos sin nómina para quienes tienen ingresos atípicos— puede ahorrarte un apuro.
Lo que debes calcular antes de firmar nada con tu empresa
El mayor error que cometen quienes acceden a la jubilación parcial es no calcular el impacto a largo plazo en la cuantía de su pensión definitiva. Durante los años de jubilación parcial sigues cotizando, pero sobre una base reducida. Dependiendo del convenio y del acuerdo alcanzado, ese diferencial puede afectar al importe final que cobrarás cuando te retires completamente. Pide a tu gestor o al Instituto Nacional de la Seguridad Social una estimación de pensión antes y después del proceso.
Otro elemento que pasa desapercibido es el IRPF. Cobrar simultáneamente salario y pensión —aunque sean parciales— puede cambiar tu tramo impositivo y afectar a la retención mensual. Consulta con un asesor fiscal qué retención aplicar para evitar sorpresas en la declaración de la renta de ese ejercicio. Si hasta ahora tenías un solo pagador, pasar a tener dos (empresa y Seguridad Social) cambia las reglas del juego fiscal.
Por último, si estás en los años previos a tomar esta decisión y aún tienes margen, puede ser interesante reforzar el ahorro en estos meses. El periodo de jubilación parcial puede durar hasta tres años, y tener un colchón equivalente a varios meses de gastos te da tranquilidad para negociar sin urgencia. Si quieres entender mejor cómo se comparan distintas opciones de financiación para ese colchón, puedes usar nuestro comparador de préstamos o revisar las guías financieras disponibles en Dineritoahora.