Corrección (2 de octubre de 2026)

La versión original de este artículo afirmaba que los aceites lideraban las subidas, cuando según el INE bajaron, y describía deducciones en la Renta por alimentación infantil, familia numerosa o comida de teletrabajadores que no existen en el IRPF estatal, además de otras afirmaciones sin respaldo. Hemos reescrito el artículo con los datos del INE y la normativa del IRPF, y cambiado el título.

Lo que más subió y lo que bajó en abril

Según las tablas del IPC de abril de 2026, las mayores subidas interanuales dentro de la alimentación fueron las de los huevos (14,7%), la carne de vacuno (13,3%), las legumbres y hortalizas frescas (11,5%), la carne de ovino (9,0%) y el pescado fresco y congelado (8,7%).

En el lado contrario, bajaron los aceites y grasas (-5,4%), las frutas frescas (-2,8%) y el azúcar (-2,5%), y la carne de porcino quedó prácticamente estable (-0,3%). La leche subió un 1,6% y los productos lácteos, un 1,9%.

Para tu bolsillo, la consecuencia práctica es que el impacto depende mucho de lo que compres: una cesta con mucha carne de vacuno, huevos y verdura fresca se ha encarecido bastante más que la media.

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La compra del supermercado no se desgrava en la Renta

En el IRPF estatal no existe ninguna deducción por gastos de alimentación ni por la compra habitual, ni para familias numerosas ni para teletrabajadores. Guardar los tickets del supermercado no te dará derecho a ninguna devolución.

Lo que sí existe, y está relacionado, es el incremento de la deducción por maternidad: la Ley del IRPF (art. 81) permite aumentar hasta en 1.000 euros anuales esa deducción por los gastos de custodia de hijos menores de tres años en guarderías o centros de educación infantil autorizados, incluidos los de alimentación en el centro, con los requisitos que fija la norma. Las familias numerosas tienen además su propia deducción estatal, que no depende de lo que gasten en comida. Y conviene revisar las deducciones autonómicas de tu comunidad.

Cómo reducir el impacto en tu presupuesto

Compara el precio por kilo o por litro, no el del envase, y sustituye los productos que más han subido cuando tengas alternativa. Comprar en cantidad productos no perecederos cuando hay ofertas reales también ayuda.

Si tu situación es muy ajustada, revisa si cumples los requisitos del Ingreso Mínimo Vital. Y si necesitas un empujón puntual, calcula antes el coste total con un simulador TAE.